La vida de Adèle (2013)

Avec le temps


Lo admito: la unanimidad de público y crítica ante el nuevo film de Abdellatif Kechiche en la pasada edición del Festival de Cannes 2013 me despertó escepticismo, aunque me alegré por la Palma de Oro en un momento en que la derecha francesa volvía a cargar contra el matrimonio homosexual. Sí, lo admito, porque los elogios, también unánimes, apuntaban hacia la hermosa y dura historia de amor entre dos mujeres y a esa larga secuencia de sexo explícito. Dudaba, porque la gran mayoría de películas de temática lésbica se centran en el descubrimiento de la identidad sexual, apartando así la mirada de la relación de pareja, y las escenas de sexo o se omiten o parece que cuando follan no follan, sino que se dedican un festival de caricias interminables, todo con un barniz de discreción aburrido e inverosímil. No quise saber más y esperé.

Pero lo admito también: la espera ha merecido la pena y ha disipado mi desconfianza. Con La vida de Adèle, basada en la novela gráfica Le bleu est une couleur chaude, de Julie Maroh, se marca un punto y aparte en el cine lésbico, con una estructura partida en dos capítulos que radiografía toda una relación sentimental y nos atrapa en una telaraña infinita de emociones.

Adèle es una joven estudiante de literatura, desconcertada, que no sabe qué sentir o si aquello que siente es lo que quiere o debe en su entorno social. Un valle de lágrimas y dudas en una latente crisis de identidad sexual. Hasta que se cruza con Emma, una estudiante de Bellas Artes con el pelo azul, un soplo de aire fresco que confirma sus inquietudes sexuales. Kechiche ya había mostrado su interés por la juventud de los suburbios, la educación y las relaciones amorosas adolescentes en su admirable La escurridiza, o cómo esquivar el amor (L’esquive, 2003), siempre con cámara en mano enganchada a los personajes. No le interesa el escenario, sí la verdad física y personal. Con La vida de Adèle ahonda en su estilo y la piel se convierte en la protagonista del film. Y no hablo de sexo, sino de la sensibilidad de gestos, de miradas y sonrisas iluminadas por el cálido sol del atardecer, de caricias. Pero luego está el sexo, y a Kechiche no le tiembla el pulso a la hora de seguir grabando con la misma honestidad y belleza el cuerpo. Al fin sexo creíble y no almibarado entre mujeres. Aún más: la intensidad de las imágenes, alejadas de la exposición pornográfica o gratuita, permanece grabada a fuego; una intensidad necesaria para abrazar la segunda parte del film.

Porque pasa el tiempo, que todo lo barre, y el enamoramiento, la seducción y la excitación dan paso a la desconfianza, los celos, el llanto, la incertidumbre, la ansiedad, la incomprensión, la soledad. Pasa el tiempo y Kechiche sitúa a sus protagonistas en ese estado de madurez ineludible, donde la luminosidad de los primeros días empieza a apagarse y la relación se tambalea poco a poco. El recuerdo del erotismo y la pasión queda atrapado en los cuadros de Emma, con una omnipresente Adèle. Pero donde hubo fuego, quedan cenizas. Reducir la película a las escenas de sexo, por su revolucionaria sinceridad, es simplista, pero no valorar la grandeza de las mismas en el conjunto de la historia y de la película es aún peor y supone no comprender la profundidad de esta relación sentimental. Sin la entrega total de los cuerpos femeninos al placer (unas maravillosas y sacrificadas Adèle Exarchopoulos y Léa Seydoux), la desgarradora secuencia del reencuentro en el bar, donde la sangre bombea todo el cuerpo y la cámara de Kechiche recorre manos, labios, lenguas, no nos golpearía con la misma fuerza. Se perdería el sentido y la esencia de esta relación amorosa. Pero no hay vuelta atrás: el tiempo desgasta y sentencia un final irremediablemente doloroso.

Ha pasado tiempo desde Cannes y parece ser que ahora, tras unas declaraciones de las actrices, la intensidad del film se traslada a la vida real con unas recriminaciones hacia Kechiche. Nos importa bien poco y no empaña en nada la grandeza del film. Seguirá pasando el tiempo y la cisura que provocará ver La vida de Adèle será comparable a escuchar Avec le temps, esa chanson de Léo Ferré aunque interpretada por Abbey Lincoln. Con el tiempo, todo se va, todo se va. Y la vida sigue.



Crítica publicada el 30 de noviembre de 2013 
en Contrapicado, Revista Digital de Cine.
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Teaser 1


Teaser 2



Título original
.......................................
La vie d'Adèle - Chapitre 1 & 2

País y año
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Francia, 2013

Duración
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180 m. C.








Dirección
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Abdellatif Kechiche

Guión
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Abdellatif Kechiche, Ghalya Lacroix (a partir de la novela gráfica de Julie Maroh).

Fotografía
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Sofian El Fani

Montaje
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Sophie Brunet, Ghalia Lacroix, Albertine Lastera, Jean-Marie Lengelle, Camille Toubkis

Música
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VV.AA.

Reparto
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Adèle Exarchopoulos, Léa Seydoux, Salim Kechiouche, Mona Walravens, Jeremie Laheurte, Alma Jodorowsky, Aurélien Recoing, Catherine Salée, Fanny Maurin, Benjamin Siksou, Sandor Funtek, Karim Saidi

19 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Si encuentras un cine donde aún la echen, es la mejor opción. Si no, entonces a esperar a que salga en alquiler, si es que no ha salido ya, pero en filmin, por ejemplo, ya puedes verla: https://www.filmin.es/pelicula/la-vida-de-adele

      Saludos!

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  2. Una película maravillosa, sin duda. De las mejores de la década. Y Amén a tu crítica, como de costumbre, brilliant!

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    1. Ala, ala... Me alegro de que te haya gustado, Jisus. Nos debemos una birras ya!

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  3. Talía66622/5/14 10:32

    Una habitación con vistas. La cámara gira hacia el interior y se ve a un tío en la cama.

    Es Abdellatif Kechiche tocándose la polla y hablando por teléfono con su mejor amigo y consejero espiritual.

    - Tío, no paro de pensar en tías en bolas, en plan rollo bollo.

    - Pues nada, móntatelo a lo Medem: haz una peli que vaya de bollos, y que estén bien buenas. Y de paso que te pajilleas tú se pajillea media humanidad, que el rollo bollo tiene mucho público.

    - Ya, pero si hago lo que estoy pensando va a parecer que hago porno. Y yo tengo un nivel, tío.

    - No hay problema. Haz que hablen de vez en cuando y que digan cosas poéticas. Tú eres Kechiche, no haces porno, haces poesía.

    - Ya, pero sólo con eso no va a colar. Pienso tenerlas un montón de rato en bolas, necesito algo más.

    - Bueno, puedes alargar la película indefinidamente con muchos primeros planos, así por mucho tiempo que las tengas en pelotas siempre podrás decir que también les sacas la cara de vez en cuando. Un primer plano de los mocos mientras la protagonista llora puede ser la hostia.

    - Y eso para qué?

    - Para nada; eres Kechiche, un poeta, un artista de la imagen, un creador. No tienes que dar explicaciones. La gente se preguntará el porqué de cada plano y harán sesudos análisis y se olvidarán de lo de las tías en bolas.

    - Jo, tío, eres un crack. Me has salvado la vida. Mira que estaba como el pico una plancha con el tema éste.

    - Pos nada, haz la peli. Oye, y de paso me haces un favor. Conozco a una nena que está buenísima, la jodida se llama Exarchopoulos, toma ya, Adèle de nombre. He intentado tirármela de todas las maneras posibles, pero nada, no consiente la hijaputa. Como tiene ínfulas de actriz, si la contratas por lo menos la podré ver en pelotas y pegarme un meneíllo. Qué me dices, chaval?

    - Hostia, tío, eres el puto amo. Y ahora que lo pienso, me gusta el nombre de tu nena. Voy a titular la peli en su honor "La vida de "Adèle".

    - Ah, pues de puta madre. Un gran detallazo por tu parte. Oye, no estarás intentando tirártela, no? No te lo perdonaría en la vida. Pero bueno, si te la tiras luego me la pasas... y pelillos a la mar. Qué dices, hace el apaño?

    Y así fue como el bueno de Abdellatif, con el fin único y exclusivo de echarse unas pajillas, nos la metió doblada y ganó la Palma de Oro en Cannes, además de un montón de aclamaciones de críticos que han sabido muy bien justificarle.

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  4. Puede resultar hasta graciosa la molestia que te has tomado, en un alarde de pseudocreatividad, en elaborar un diálogo ficticio. Lo que ya no lo es tanto, y sí que deviene desagradable y pedestre, son las insinuaciones de tono chabacano que llegas a lanzar.

    La crítica cinematográfica -como cualquier otra crítica- obliga a reflexionar sobre la obra que se aborda. Y siento el suficiente respeto por la misma como para enervarme ante textos que no hablan desde la humildad pero sobre todo, en este caso, desde el análisis cinematográfico.

    "Críticos que han sabido muy bien justificarle". Justificarle. Podrías recoger tu propia conclusión y hacer algo al respecto.

    Saludos!

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  5. Sinceramente, para que se hagan películas lésbicas como ésta prefiero que no se haga ninguna… porque mucho decir que “dan visibilidad” y normalizan pero parece que nadie ve que en realidad estamos en lo de siempre: las relaciones entre mujeres se convierten en objetos de morbo masculino y en escenitas degradantes de tetas y coños antes que en cualquier otra cosa, y eso es más un retroceso que un avance.

    Soy lesbiana y estoy muy harta de escuchar tantas alabanzas absurdas a esta película que no es más que el desahogo pornográfico de las obsesiones de un director déspota. Fui a verla ilusionadísima porque el cómic me había encantado y tenía las esperanzas de encontrarme con algo igual de bueno o quizá mejor, pero no puedo expresar mi sorpresa al encontrarme tamaña basura… Quince minutos de porno lésbico completamente gratuito e injustificado que ensucian el resto del metraje y actúan a modo de llamada de atención desesperada (así como llamada a la recaudación, a la audiencia y a la crítica masculina) para disculpar tres horas insustanciales, desaprovechadas y vacías, con lo que podía haber dado de sí una temática inicial tan fantástica.

    El director sólo se preocupó de rodar tijeras y cunnilingus, no hay rastro de la profundidad de la novela gráfica, de su estética cautivante, de su buen gusto, de su sensibilidad, de su despliegue en cuanto a temas y motivos… sólo sexo explícito, poses ridículas y morbo facilón para arrastrar a la gente a verla y convertirla en vouyers.

    Sin esas largas escenas de sexo la película habría ganado en dignidad y fuerza, precisamente es contraproducente a su causa este excesivo regodeo. En lugar de estas escenas (o de gran parte de ellas) se podría haber aprovechado metraje e incluir, por ejemplo, una escena de ataque homófobo de los que están tan tristemente vigentes en Francia u otros países europeos, eso sí contribuiría a una mayor sensibilización del público y no una escena como la de las tijeras con la que la película cae en el ridículo, se descalifica a sí misma y le da la razón a quienes afirman que es pornografía mostrada sólo con el propósito de excitar.

    ¿Cuál es la intención si no de regodearse de tal manera? ¿Si no vemos ocho orgasmos no entendemos la pasión entre ambas protagonistas? ¿O la “necesidad” de meter estos quince minutos de sexo salvaje era porque si no nadie aguantaría tres horas soporíferas viendo a una actriz con cara de empanada? Mucho más importante y vital para la trama era la escena suprimida en el montaje final de los padres de Adèle echándola de casa cuando la pillan en la cama con Emma, que en el cómic marca un punto de inflexión importantísimo en la vida de la protagonista y así debería haber sido igualmente en la película para entender mejor su desamparo y su soledad. ¿Por qué se suprimió entonces? ¿Para darle más minutos al sexo? Resulta incomprensible.

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  6. Me pregunto cómo es posible que nadie (o muy pocos) vean lo que es en realidad esta película: una fantasía pornográfica de un director heterosexual, basándose en un juicio apriorístico de cómo follan dos lesbianas que no es más que su propio deseo puesto en imágenes (y además tiránicamente, en plan “vosotras tocaos hasta la extenuación que yo filmo mientras babeo”).

    De haber sido dos hombres los protagonistas (o un hombre y una mujer), el director jamás se habría recreado así en una escena sexual entre ellos y la película no habría sido tan brillante para los críticos. Si la pareja hubiera sido heterosexual y si el sexo, aunque realista, hubiera sido tratado de manera más sutil, de esta película ni se habla. Y mucho menos se la premia. Pero claro, a los críticos heterosexuales les ha gustado mucho y por eso ganó Cannes…

    Por eso, lo que me escama de todo esto (aparte de que me es imposible simpatizar con un señor que ha hecho que sus actrices se sientan poco menos que abusadas…) es que el director ha reducido una historia compleja sobre el amor, la amistad, la intimidad… en una larguísima escena de sexo hecha desde el punto de vista de un observador masculino que reduce a las lesbianas y a las mujeres en general en objetos hipersexualizados cuyas prácticas sexuales deben ser aquellas que despiertan los deseos del público.

    Como siempre, se reduce a las mujeres (lesbianas o no) a lo mismo. Objetos. Objetos con los que vender, comerciar, excitar… objetos masturbatorios y poco más.

    Esta película no hace ningún favor a la causa homosexual, más bien todo lo contrario.

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  7. Si me extiendo tanto y me expreso con tanta vehemencia es porque quiero que mi punto de vista (que es el de muchas lesbianas también) ayude a entender por qué tanta indignación justificada con esta película, por eso insisto en dar explicaciones de lo que considero que es un enfado lógico (el que también siente la propia autora del cómic) y no una pura histeria “porque sí”.

    Recomiendo encarecidamente la lectura del cómic original para que cualquiera compruebe la diferencia por sí mismo en todo cuanto afirmo: claro que hay sexo, de hecho nadie niega la necesidad de que lo haya, pero está tratado de una manera completamente diferente: con buen gusto, sensibilidad y respeto. Son escenas estéticas y realistas, no tan facilonas, exageradas y burdas como en la película, donde la mirada masculina y casi onanista se delata por sí sola.

    La autora, Julie Maroh, también expresó su indignación al respecto. Conste, insisto, que en ningún momento se discute sobre no mostrar sexo en la película, de hecho es necesario y está justificado que se muestre, pero no ASÍ. El problema no es con el sexo explícito siempre que esté justificado y bien presentado. El problema es cuando se ha decidido mostrar una escena sexual larguísima con el único propósito de crear morbo gratuito y polémica para después querer tomar al espectador por tonto, hacerse el ingenuo y pretender venderlo como “arte”. Eso es lo indignante. Más que una relación sincera y realista entre dos mujeres parece una fantasía pornográfica bastante tópica (e incluso ridícula por determinadas posturas) de un hombre heterosexual.

    Tened por seguro que si Kechiche hubiera dirigido “Brokeback Mountain” o una historia de amor con dos hombres como protagonistas, ni de coña se habría recreado tanto. Es por este cúmulo de circunstancias por el que las lesbianas nos sentimos tan ofendidas: se nos reduce siempre a lo mismo, al mismo papel de objetos destinados a dar placer o morbo a la audiencia…

    Es curioso que las mayores alabanzas procedan, justamente, de hombres heterosexuales; las mujeres, heteros o lesbianas, la ponen bastante peor y son mucho más críticas. Será quizá porque la cosificación sexual de la mujer es algo tan enquistado en nuestra sociedad, en todos los ámbitos, lo tenemos tan admitido, que ni se permite darle la vuelta cuando alguien lo cuestiona (y entonces, de hacerlo, se nos tacha de histéricas, mojigatas o estrechas de mente, como si confundiéramos “abiertos de mente” con “necesidad de mostrar sexo explícito”) y, como siempre, se visibiliza a las lesbianas sólo para la consecución del placer masculino; se las muestra como objetos sexuales en la pantalla con la hipócrita excusa de que es necesario ver esas escenas pornográficas para entender la vida de la protagonista.

    Y así, la vida de Adèle se queda reducida a “La vida sexual de Adèle”. Una película fácil, vulgar, pornográfica, con todo lo que podía haber dado de sí (no se dedica apenas atención a la lucha interior de la protagonista, a los conflictos con sus padres y amigas ni la solución a los mismos, no se incide en la necesidad de una mayor visibilización y normalización, etc…)

    Creo sinceramente que Kechiche no quiso desarrollar con la misma extensión y profundidad ningún otro tema más que el sexual, disfrazando tal cantidad exagerada de escenas pornográficas bajo tres horas de “cine” y “arte”. El director parece que sólo se dirige a un público específico para que alabe su obra. Podía haber hecho una verdadera maravilla, pero se dejó cegar por el recurso más fácil y explícito. Es verdaderamente una lástima.

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    1. Abrumada me hallo, mire usted. Ha quedado más que claro su punto de vista, algo reiterativo, por otra parte. Varias cosas a considerar, ya que se ha tomado la molestia de extenderse sobremanera:

      1. "Que si el cómic, que si la película". El film es una adaptación de un cómic. A partir de aquí hay otro autor, otra mirada. Luego, otra obra. Cada arte se rige por sus propias reglas.

      2. "Qué persona más perturbada que es Abdellatif Kechiche". Veo que es generalizada la sospecha sobre la(s) intencion(es) de Kechiche. Y los insultos. Lo tiene usted muy claro. Me parece más que osado lanzar esos dardos envenenados. Qué sabe usted, qué sabe. Nada. Otra cosa es que la película le haya gustado o no. A partir de ahí, argumente, por favor, y déjese de juicios apriorísticos para reforzar su discurso echando mierda sobre el director. Y sea un poco seria: un director de cine invierte su tiempo junto a todo un equipo de cine para realizar una fantasía sexual. Qué bonito, tú. No tenía otra cosa que hacer, claro.

      3. "Que si hubieran sido dos hombres o un hombre y una mujer, el director jamás se habría recreado... bla, bla, bla". Hay que tener cuidado cuando se hacen afirmaciones tan rotundas. Además de perder la perspectiva, se muestran las costuras y se acostumbra a hacer el ridículo. Hágase un favor y vea "El desconocido del lago" o "Tango en París", por citar algunas. Y lea a los críticos, lo que dicen al respecto. Se va a llevar una grata sorpresa.

      4. "Tened por seguro que si Kechiche hubiera dirigido...". Pero, insisto: cómo se atreve a hacer afirmaciones tan rotundas, cómo.

      5. "Que si las lesbianas follan así o asá". Después de tantas opiniones contrarias al respecto de cómo follan dos mujeres, está resultando un misterio para mí. Y no por desconocimiento. Venga, mujer, ni que hagan el pino puente. Otra cosa es que las secuencias sean más o menos creíbles, que en ese punto puedo estar de acuerdo con usted, pero ni que su sexo fuera territorio exclusivo y original.

      6. "Educar, dice usted". Una obra de arte no tiene ninguna obligación de levantar ninguna bandera. No puede otorgársele tal responsabilidad. No es ningún ejercicio político (aunque no entraremos en términos filosóficos; eso nos llevaría muy lejos). Una obra tiene todo el derecho de cagarla, de acertarla, de ser brillante o de ser una mierda.

      7. "Ataque homófobo". Haberlo haylo, y repetidamente. Hay algo que omite, a favor de su discurso, o que ha olvidado.

      8. Para la próxima vez, intente hablar de cine, por favor. Estamos ante una película. Y argumente con cierto, o el que pueda, criterio cinematográfico. A eso me refiero si hablamos de crítica. El argumento lo conocemos todos.

      BTW: I'm a woman. A ver si, de paso, habla desde la primera persona y no nos mete a todas en el mismo saco. Dejen que cada uno/a piense por sí solo/a (digo yo). Se quejan de la generalización y ustedes responden con la misma moneda.

      Saludos!

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    2. El cuadro del tipo que se excita viendo sexo entre mujeres es tan viejo como el mundo, y "La vida de Adèle" alimenta la fantasía que nutre el porno de toda la vida. Por eso muchas lesbianas estamos muy hartas y muy indignadas de escuchar tantas alabanzas absurdas sobre esta película. Si alguien quiere hacer porno, que lo haga, pero que no lo justifique haciendo ver que defiende algo o a alguien y sobre todo que se atreva a llamarlo por su nombre y a no disfrazarlo de otra cosa. Está claro que a los hombres heterosexuales el tema lésbico les encanta y les atrae muchísimo, pero se les ve mucho el plumero para que luego lo nieguen con tanta hipocresía... Lo que ha rodado Kechiche no es arte, es simplemente pornografía para canalizar sus propias fantasías y disfrazarlas a través de tres horas de "pasión", "filosofía de los cuerpos" y "sensibilidad", y si algo me molesta especialmente en esta vida es que traten de venderme una moto falsa o que quieran hacerme comulgar con ruedas de molino.
      Nos ha costado mucho que a las lesbianas se nos respete (y aún nos sigue costando diariamente) para que nos tengamos que ver expuestas de este modo y se nos visibilice sólo para fomentar el mito erótico frente al público mayoritariamente masculino, lo cual además resulta de muy mal gusto y muy frustrante, porque sentimos que es como si al exponer nuestro disgusto nos increparan: "¡Encima que os visibilizamos y de una manera artística además, os quejáis cuando deberíais aplaudir, sois unas histéricas y unas puritanas!". Es casi como cuando las mujeres se ven "obligadas" a agradecer ese piropo que reciben por la calle sin haberlo pedido. Sinceramente creo que el día que veamos penes en pantalla con la misma frecuencia con que vemos coños y tetas podremos empezar a hablar de igualdad... y hasta que no vea una película de este mismo director que se recree durante diez minutos en dos hombres gays practicando un “justificadísimo” y “bellísimo” sexo anal seguiré pensando que Kechiche es un vulgar onanista y sólo ha buscado plasmar su propia fantasía y la de muchos hombres.
      No entiendo con qué derecho se ha atrevido a utilizar Kechiche a las lesbianas en una película que no es más que una apropiación machista y morbosa de su sexualidad.

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    3. Erre que erre. Ya he dicho todo lo que tenía que decir antes. Bueno, no: ¿ustedes han visto porno? Utilizan la palabra con una ligereza propia del que desconoce el cine/industria porno.

      Saludos!

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    4. Lapsus: en el punto 3 me refería a "El último tango en París", de Bertolucci.

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  8. Quienes tenemos verdadera sensibilidad despreciamos profundamente esta película, tan absurda y ofensiva como si hubieran puesto a Ingrid Bergman follando a cuatro patas en Casablanca... La vida de Adele no es más que pornografía comercial y facilona disfrazada de hipócrita intensidad.

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    1. Cómo siento no tener sensibilidad. A estas alturas ya, modo irónico on.

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  9. Esta es la película más machista que he visto en mi vida... Además de ser un bodrio de película, aburridísima, interminable, deshilvanada y absurda, tiene la desfachatez de frivolizar hasta extremos increíbles con las relaciones homosexuales entre mujeres. Toda ella me parece una predecible y tópica fantasía masculina además de perversa, tanto ella como sus intenciones, porque me parece repugnante cómo se abusó de estas dos actrices jóvenes por parte de un director ávido de morbo. Creo que no hacía ninguna falta mostrar tantísimo sexo y que si se hizo así fue únicamente para buscar polémica y audiencia, que se cargaron una novela original extraordinaria en función solo de la búsqueda de esta fantasía masculina heterosexual, que si hubieran sido dos hombres los protagonistas no habrían ido tan lejos las escenas de cama y tampoco la película habría sido tan alabada ni tan premiada y que de hecho si fue así fue porque los críticos (hombres heterosexuales, recordemos, en su mayoría) la valoraron más con los genitales que con el cerebro, ya que objetivamente es una historia bastante mediocre que no aporta nada.
    Sobre ella se ha discutido mucho sobre que si no es pornográfica, que si las escenas sexuales son gratuitas o no, que la historia original fue escrita por una mujer lesbiana y un hombre heterosexual se ha encargado de degradarla (cosa en la que estoy de acuerdo), que si en realidad está mostrando la realidad de cualquier relación, no sólo homosexual, blablablá. Pues que nadie se lleve a engaño, puesto que como suele decirse, “la respuesta más obvia es siempre la correcta”: la película puede parecer pornográfica y tener escenas gratuitamente morbosas, pero ES realmente una película pornográfica y gratuitamente morbosa.

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    1. De veras que no entiendo tanta inquina por esta película. En fin. Y, como siempre, sería bueno encontrarse con comentarios que propongan o intenten una reflexión crítica, de cine, y no temática.

      Lo que pueda responder a este comentario, ya lo he expresado en los comentarios anteriores, que bailan al mismo son, y en mi crítica inicial. En ella argumento el porqué de la necesidad de esas escenas de sexo explícito. Otra cosa, es que no gusten. De acuerdo. Pero de ahí a que la película sea un fantasía sexual de ese director tan malévolo que es Kechiche, hay un trecho paranoico a mi entender.

      Yo qué sé... ¡que el/la próximo/a me saque a Judith Butler como argumento de autoridad! Quizá me convencen (modo irónico off, really).

      ¡Saludos!

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    2. ¿Por qué tantas lesbianas estamos en contra de esta película? Aquí enumeramos las razones, para quien no las entienda:
      - Fomenta tópicos machistas y morbo gratuito.
      - Vulgariza impunemente la maravillosa obra original, ‪#‎Elazuleselcolormascalido‬, de ‪#‎JulieMaroh‬, y la sexualiza convirtiéndola en basura.
      - Reduce la imagen de las lesbianas a mera pornografía para hombres y la relación entre ellas a una frívola fantasía machista.
      - Cosifica y explota a las actrices, ‪#‎LeaSeydoux‬ y ‪#‎AdeleExarchopoulos‬, para hacer de ellas simples objetos masturbatorios.
      - Ningunea todos los temas profundos del cómic original, así como su buen gusto y sensibilidad, sacrificando su importancia para centrarse únicamente en la explicitud de unas larguísimas escenas sexuales totalmente innecesarias para la trama.
      - Intenta convencer al espectador de que estas escenas son imprescindibles para entender la vida de la protagonista, y en cambio no se regodea ni la décima parte con las escenas de cama heterosexuales (también supuestamente importantes para entender la vida de la protagonista y su evolución).
      - Convierte la visibilización y normalización lésbica en puro morbo para voyeurs y pajilleros.
      - ‪#‎AbdelatifKechiche‬ demuestra una total falta de respeto hacia la idea original concebida por la autora.
      - Es una película mediocre premiada y alabada injustamente sólo por su reclamo sexual, sin el cual la historia no destaca por nada y habría pasado completamente desapercibida.
      - Es ofensiva para las lesbianas, utilizadas una vez más para lo mismo de siempre: la consecución del placer masculino.
      - Toma por idiota al espectador queriendo venderle una supuesta gran historia de amor que no es más que vulgar pornografía.
      - Desaprovecha un fantástico material original y lo que podía haber sido una valiosa y memorable obra de referencia queda reducida al reclamo fácil y comercial.
      - Todo lo anterior se corrobora también con las eróticas fotos promocionales y la sexualizada campaña de publicidad.

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  10. Estoy en general de acuerdo en todo lo que plantean las lesbianas indignadas con esta película y también me rebelo contra la hipocresía y la imbecilidad de los críticos y festivales correspondientes. El sexo en el cine muchas veces actúa como un reclamo morboso en sí mismo que se desconecta del relato en el que está inserto. Desde luego la película que nos ocupa es un ejemplo claro de este efecto, y entiendo por ello la ira que ha provocado.

    La cuestión es: ¿es lícito mostrar sexo actuado en un relato? Yo pienso que sí, claro. Pero también es cierto que el carácter claramente perturbador de la visión de personas, aunque sea fingido, practicando sexo muchas veces no complementa la narración sino que ejerce como elemento distorsionante. Y, por supuesto, en “La vida de Adele” esto está llevado al extremo porque realmente las actrices están representando su sexo de una forma tan explícita que cuesta trabajo decantarse por si es sexo fingido o real. Para un espectador masculino heterosexual este momento claramente se desconecta del relato porque la excitación de ver esta fantasía es lo único que importa en ese momento. Y es normal que sea así. Lo lamentable es que el director y los críticos alabadores sean tan cínicos e hipócritas para hacer pasar este elemento determinante de la película como un hermoso complemento y no como un reclamo morboso, y por ende, comercial.

    Es evidente que una película de estas características necesitaba este reclamo sexual para conseguir audiencia y crítica (¿a quién le interesa si no el romance adolescente de dos lesbianas desarrollado en 3 horas tediosas?), pero creo que el director ha demostrado una gran torpeza llevando este reclamo hasta extremos pornográficos. Parece que no le bastaran todas las virtudes del cómic original y tuviera que concederle a las masas el topicazo más fácil y simple: el uso desafortunado de escenas de sexo lésbico explícito tan innecesarias, inesperadas e inútiles para la trama como el último desnudo en la escena de la ducha... a menos, claro, que de lo que se trate sea de mostrarle a la audiencia cómo una chica lesbiana (primero sí, luego ya no, y finalmente otra vez sí) puede follar y cómo se aclara el cabello.

    En resumen, que si Kechiche hubiera dirigido "Brokeback Mountain" en lugar de Ang Lee, Ledger no habría demostrado que sí era actor en la escena en la que abraza deshecho la camisa de su amor muerto, pero los primeros planos de 10 minutos del más "artístico" sexo anal y oral en la tienda de campaña entre él y Gyllenhaal les hubieran valido a los tres la Palma de Oro, ya que sería inconcebible pensar que el sexo homosexual masculino no fuera premiado en Cannes...

    Si quiero ver sexo, veo porno. Pero no me vendas cine con algo demasiado parecido al porno porque somos todos mayores y me estás tomando por tonto.

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